viernes, 30 de septiembre de 2011

Rubén Moreira : Nepotismo ,"Hoy en China, el amiguismo y el nepotismo es ley"

por Rubén Moreira

 

Se crió en un campo de trabajo.

Sí, en una remota región de China a la que enviaron a mis padres, ambos profesores, a trabajar de albañiles.

 

¿Qué recuerda?

La epidemia de hepatitis B que casi se lleva a mi hermana; el río al que íbamos a bañarnos, totalmente contaminado por las fábricas de la zona, y los dos kilos de naranjas que recibía cada familia al año, esa era toda la fruta que tomábamos.

 

¿Tiene mejores recuerdos de Pekín?

Volvimos cuando yo tenía siete años, pero a mi padre lo enviaron a Shanghai. Cada uno de los 12 años que estuvo allí pedimos el permiso para reunirnos sin éxito, así que crecí sin padre, sólo recuerdo a un hombre que venía a visitarnos un par de días al año.

 

¿Cuándo entendió que aquella vida no era normal y qué sintió?

Cuando abandoné China a los 23 años después de Tiananmen comprendí que he vivido una época extraordinaria. En los ochenta las universidades empezaban a abrirse tras diez años clausuradas y pensé que tenía mucha suerte por poder acceder.

 

Sobrevivió a Tiananmen.

Pasé la noche en la plaza antes de la matanza. No he olvidado el miedo que sentí y cómo nos cogíamos de la mano. Llegaron los tanques y nos quedamos en estado de shock.

 

¿Imaginaban que su gobierno pudiera ser tan brutal?

No, teníamos una radio y oímos que durante la noche habían asesinado a muchos jóvenes en el bulevar de acceso a la plaza, pero no lo creímos. Cuando amaneció vimos los cadáveres. Nos permitieron desalojar la plaza por una de sus esquinas.

 

Al día siguiente se impuso la ley marcial.

Y hubo muchos arrestos y ejecuciones. Nos salvamos los que nos escondimos en las provincias, y yo tuve la suerte de poder huir.

 

¿Qué traumas ha dejado Tiananmen en su generación?

Los líderes estudiantiles arrastrarán el sentimiento de culpa toda la vida. Para el resto, que China avance en sus libertades nos ayuda a sobrellevarlo. Yo voy a menudo y veo un país completamente transformado.

 

¿Cómo ha impactado la revolución cultural en la psique de China?

Una buena niña revolucionaria debía denunciar a sus vecinos. Era un caos total, una época muy oscura, la gente sufrió mucho. Aprendimos a no confiar en nadie.

 

La generación de sus padres perdió la fe en el ser humano.

Muchas mujeres tuvieron que denunciar a su marido para salvar a sus hijos. Luego se enteraban de que los habían matado. Debían optar entre personas a las que querían, vivieron la crueldad de la humanidad.

 

Abandonó los números por las letras.

Mi madre, profesora de literatura china, sabía que los escritores fueron los que más sufrieron durante la revolución, así que me prohibió ser escritora, pero también me dio el mejor consejo: "Primero vive una vida y después tendrás algo de lo que escribir".

 

Retráteme el Pekín de hoy.

El abismo entre ricos y pobres es brutal. Estuve en una boda y los invitados llegaron en ocho Ferrari. Junto al hotel de cinco estrellas donde se celebró, se amontonan chabolas de personas que trabajan todo el día pero sin el permiso, así que aunque lleven 15 años en la ciudad sus hijos no pueden ir a la escuela. Pero todos tiene esperanzas, todos creen que pueden mejorar su vida.

 

¿Guanxi es la palabra mágica?

Define cómo funcionan las cosas en China. A quién conoces y cómo estás conectado es lo esencial, y todo se hace a través de esa ley: los negocios, el que los niños vayan a la escuela correcta, el barrio en el que vives....

 

Amiguismo y nepotismo.

Sí, de manera que si tienes mucho poder, tienes una red muy grande de gente a la que le gustaría hacerte un favor. Hay una ausencia de ley y de confianza.

 

Los chinos han vivido en 30 años lo que otros países han vivido en un siglo.

Los cambios son tan rápidos que da vértigo, pero los chinos son muy adaptables por haber vivido siempre bajo regímenes represores. Lo peor es que la gran familia tradicional se está deteriorando a gran velocidad. Pese a ello, el Gobierno sigue esperando que sean los hijos los que cuiden de sus padres.
 

¿Y ya no?

Ya no, nadie se ocupa de los abuelos.

 

¿Se acabaron los valores morales?

No hay tiempo para pensar en valores, sólo para ganarse la vida. Se alaba el dinero.

 

Su protagonista: una mujer detective de 33 años soltera, ¿es una provocación?

Los detectives privados están prohibidos en China, pero hay unos 10.000, y de hecho la mayor agencia del país está dirigida por mujeres: se han especializado en pescar a maridos adúlteros. El gran problema es tener treinta y estar soltera.

 

¿La mujer está al servicio del hombre?

El comunismo liberó a la mujer de la cocina. Las chinas, como las españolas, son muy fuertes, pueden con todo: casa y trabajo. Así que las ciudades están llenas de mujeres exitosas. Pero se sigue esperando de ellas que se sometan a las exigencias del hombre.

 

China crece y crece. ¿Qué le preocupa?

China no es transparente, ni política ni económicamente, y me pregunto si se estará encubriendo algún tipo de desastre que acabará emergiendo. De hecho, nadie sabe cuánta deuda tiene y hay mucha inflación.

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