viernes, 24 de junio de 2011

Víctimas de la lucha contra el narco transmiten su dolor a Felipe Calderón Por Ruben Moreira

Mexicanos con la vida destrozada y que no han terminado de llorar a sus familiares desaparecidos, asesinados o torturados, alzaron la voz en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México para exigirle al presidente Felipe Calderón que deje de llamarlos meras "bajas colaterales" de una lucha atroz.

En una reunión inédita con el mandatario mexicano —que desde diciembre de 2006 inició una lucha por la seguridad con fuerzas federales en las calles— 25 deudos representaron a por los menos 40,000 muertos que han sido identificados por organizaciones civiles como víctimas de la lucha contra el crimen desde 2006.

“Soy María Herrera Magdaleno y he perdido a cuatro hijos en esta guerra que ustedes iniciaron en nuestro nombre pero que nosotros no aceptamos”.

“Mi nombre es Araceli Magdalena Rodríguez Nava (…) Soy madre de Luis Ángel León Rodríguez de 24 años, policía federal Sargento primero, desaparecido desde el 16 de noviembre de 2009 junto con seis compañeros”.

“Soy Salvador Campanur Sánchez, pertenezco al pueblo indígena purépecha de Cherán, Michoacán (…) A la agresión del Estado y sus cuerpos represivos  (contra los pueblos indígenas), se suma la violencia impune de grupos paramilitares y de una criminalidad cruenta que cuenta siempre con el cobijo de las autoridades y la impunidad del sistema judicial”.

“Soy Norma Ledesma Ortega, vengo de Chihuahua, soy coordinadora de la asociación civil Justicia para nuestras hijas y madre de Paloma Escobar Ledesma, desaparecida y asesinada en marzo del 2002. Paloma sólo tenía 16 años y su feminicidio, al igual que cientos más en Juárez y Chihuahua, continúa impune”.

“Mi nombre es Julián LeBarón, soy del municipio de Galeana en Chihuahua, donde fue asesinado mi hermano Benjamín, y mi amigo Luis Widmar”.

Uno a uno, Calderón escuchó los testimonios de las víctimas de la violencia que ha acorralado al país y que orillaron a que un poeta, Javier Sicilia, creara el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y recorriera en una Caravana de Consuelo, 12 entidades federativas  para recolectar testimonios de dolor.

“Habernos movilizado para llegar a este Castillo de Chapultepec (…) habernos movilizado hasta aquí para recordarles su deber habla muy mal de las instituciones y del dinero que gastamos en ellas”, dijo Sicilia.

Presidido por un verso de Jaime Sabines y un minuto de silencio, respetado por el presidente Calderón y los cinco secretarios de Estado presentes, el poeta Sicilia habló de sus motivos para aceptar un diálogo con los responsables de dar la seguridad que muchos mexicanos no están recibiendo.

“Lo hemos aceptado porque creemos, a menos que el corazón se haya oscurecido a grados demoniacos, un hombre puede escuchar todavía el latido humano de su corazón. Por ello lo que diremos aquí las víctimas de la guerra entre ustedes y los narcotraficantes, una guerra que no es nuestra pero que nosotros padecemos en carne viva, será verdadero, propositivo y firme”.

Javier Sicilia, cuyo hijo Juan Francisco fue asesinado a finales de marzo junto con otras seis personas, le recordó a Calderón que cargar con la muerte de 40,000 mexicanos era una muestra de que el Estado estaba fallando en cuidar a su gente. No dudó en decirle que estaba obligado a pedir perdón a la nación y hacer valer el derecho a la justicia de cada una de las víctimas.

“Aquí señor presidente, vean bien nuestros rostros, busquen bien nuestros nombres, escuchen bien nuestras palabras, estamos una representación de víctimas inocentes. ¿Le parecemos bajas colaterales?, ¿números estadísticos?, ¿el 1% de los muertos? Venimos hasta aquí, en primero lugar, a que reconozcan la deuda que el Estado mexicano tiene con las víctimas, sus familias y la sociedad entera”.

"Las estadísticas no relevan la vida"

En el primer diálogo del presidente con el poeta que dijo estar “hasta la madre” de los gobernantes y de las instituciones podridas, Calderón dijo que le duele “el dolor de México” y tras recordar la muerte del policía Gerardo y la del marino Raúl,  en 2007 y 2011, respectivamente; reiteró que la violencia que ha dejado a miles de familias destrozadas, es generada exclusivamente por la delincuencia.

“Ha sido la acción de los criminales lo que nos ha traído hasta aquí. No hay violencia porque están ahí las fuerzas federales, las fuerzas federales están ahí porque hay violencia”, dijo.

El mandatario hizo énfasis en su deseo de tener un México con paz, justicia y dignidad, pero rechazó tajantemente, que el repliegue de las fuerzas federales y el cambio de la estrategia de seguridad actual, sea la solución para acabar con la violencia en el país, como sugirió Sicilia en el diálogo del jueves.

“Pienso sinceramente que lo verdaderamente irresponsable hubiera sido no actuar  (…) Coincido en que debemos pedir perdón por no proteger la vida de las víctimas, pero no por haber actuado contra los criminales que están matando. Eso definitivamente es un error. En eso Javier, sí estás equivocado, si es de pedir perdón por la gente que murió, pero si de algo en todo caso me arrepiento, no es de haber enviado fuerzas federales a combatir, (…) si no de no haberlos mandado antes”.

Calderón, que comentó que le gustaría ser recordado por su labor en temas como educación, sabe que la violencia marcará su sexenio como presidente de México y cree que probablemente, será juzgado con mucha injusticia. Sin embargo, dijo estar convencido de que su lucha por la seguridad, era un deber ético, que de no haber cumplido, hubiera implicado un cargo de consciencia.

Sobre los muertos el presidente dijo que nunca han sido una cuestión de números,  y que “el énfasis en las estadísticas no releva la importancia de cada una de las vidas, ni una sola, de las muchas víctimas que ha habido”.

El poeta Javier Sicilia y los integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, calificaron de obstinada la defensa del presidente a su estrategia de seguridad, pero destacaron que se haya aceptado la deuda con las víctimas de la guerra cruel.

Una comisión de seguimiento de los casos de los 25 mexicanos que dialogaron con Calderón, deberá instalarse este viernes en las oficinas de la Secretaría de Gobernación y dentro de tres meses, el poeta y el presidente volverán a conversar sobre el actuar del gobierno y la paz y la justicia que exigen los ciudadanos.

"Faltó humildad al presidente"

El activista Javier Sicilia señaló la noche del jueves que al presidente Calderón le faltó humildad al momento de pedir perdón, ya que no miró a las víctimas de frente y no aceptó que también tiene que disculparse ante la nación por la forma en que planteó "la guerra contra el crimen", con instituciones omisas, que mantienen la impunidad.

“A mí lo que me disgustó es la forma en que pidió perdón, no lo pidió como debió haber sido”, expresó Sicilia en entrevista con Carmen Aristegui, de CNN en Español. “A veces le falta humildad al presidente, pero bueno, lo dijo, y eso es importante”, agregó.

Sicilia resaltó que el diálogo con el presidente Calderón y parte de su gabinete logró dos puntos importantes: hacer visibles a las víctimas, y romper con la forma tradicional de la forma en que se daban estos encuentros, que por lo general contaban un formato muy cómodo para el gobierno.

En esta ocasión, indicó Sicilia, se logró introducir una nueva narrativa, desafiando a los monopolios de comunicación, con la participación de medios independientes, e incluso tuiteros.

Además de insistir en que no tiene ambición por el poder, el periodista mencionó que hasta ahora se ha buscado la seguridad de las instituciones, pero no de los ciudadanos, que “quedan inermes ante la impunidad”.  También criticó que se esté dando el rango de ejército a los narcotraficantes, al lanzar a las Fuerzas Armadas en su contra.

A su vez, el ex ombudsman del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza, refirió que, después de esta reunión, hay un punto de inflexión, donde el Estado ya no puede dejar de asumir su responsabilidad ante las víctimas.

Icaza agregó que la jornada de este jueves también dejó como lección que debe haber diálogo y reuniones con integrantes del sistema de justicia, gobernadores y legisladores, ya que ellos también tienen responsabilidad, y no sólo el poder Ejecutivo.

El defensor de los derechos humanos celebró que Calderón haya tenidos gestos de empatía con las víctimas de la violencia, pero aclaró que, a fin de cuentas, lo que se espera no sólo es solidaridad, sino que haya justicia.

A pesar de que el mandatario confirmó su oposición a cambiar la estrategia contra el crimen organizado, también abrió una ventana a discutir modelos alternos, por lo que hay que tomarle la palabra, expresó Icaza.

Fue aleccionador, dice el presidente Calderón

A través de su cuenta de Twitter, el presidente de México dijo la mañana de este viernes que el encuentro con las víctimas fue una experiencia "intensa y aleccionadora".

El mandatario aseguró que quiere "un México en paz, con justicia y dignidad", así como “sin violencia”. Y agregó: "Entristece la pérdida de vidas de miles de mexicanos. Las estadísticas no revelan la importancia de ni una sola vida que hemos perdido”.

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